Morbo o información

Hay temas que de vez en cuando aparecen y desaparecen de la preocupación pública. De vez en cuando saltan a la primera línea de la actualidad y se convierten en tema casi prioritario en la opinión pública. Estos días está ocurriendo de nuevo con la eutanasia a raíz de las imágenes emitidas por la cadena británica Sky  que forma parte de un documental del cineasta John Zaritsky sobre el caso de un hombre, enfermo terminal, que decidió morir en una clínica suiza. Ocurrió también hace unos años con Mar Adentro. El tema se puso casi diría yo de moda y los millones de personas que vieron en todo el mundo esta película salieron de la sala del cine planteándose cuál era su opinión sobre esta cuestión.

¿Nos pararíamos a pensar sobre el tema si no fuera porque nos cuentan casos como el de Ramón San Pedro o el de este otro hombre de Reino Unido? Seguramente seguiríamos con nuestras cosas diarias y, a no ser que nos encontráramos con el tema de narices, por algún caso cercano a nosotros, no nos plantearíamos si nos parece bien o mal que un enfermo terminal pueda decidir por sí mismo, en plenitud de sus facultades, en qué momento quiere terminar con su vida. 

Por eso creo que son necesarias informaciones que planteen la cuestión desde la honestidad  y el rigor. Es necesario que se cuente la experiencia personal de los enfermos, que ellos puedan decir lo que les pasa por la cabeza para tomar una decisión tan extrema. Hace falta que ellos hablen, porque sólo ellos lo pueden contar. Nadie más puede puede imaginarlo, pero si ellos lo transmiten y les escuchamos, a lo mejor terminamos comprendiendo algo.  

Personalmente, creo que se trata de una decisión tan íntima y tan dura que me molesta mucho escuchar a quienes se atreven a decirles a estos enfermos lo que está bien o mal en relación con su propia vida. ¿Es que es posible pensar que si alguien decide morir no tiene que ser porque ha agotado ya todas sus posibilidades de vivir dignamente? ¿Es que no es la vida lo más preciado que tenemos y nadie quiere renunciar a ella, a no ser que tenga una muy buena razón para ello? ¿Es que no podemos escuchar estas razones poniéndonos por un momento en el lugar del otro y metiéndonos en su piel de enfermo terminal en lugar de juzgar desde nuestro organismo perfectamente sano y capaz de facilitarnos una vida digna? ¿Es que no sería mejor escuchar a estos enfermos y tratar de ayudarles hasta donde ellos quieran que se les ayude en lugar de decirles lo que está bien  y lo que está mal?

El caso es que creo que hace falta mucha información sobre este tema. Otra cosa es cómo se transmita esa información y si hace falta mostrar un primer plano del rostro del hombre mientras está muriendo. No he visto el documental de Zaritsky y por eso no voy a juzgarlo, pero a priori me parece muy bien que se cuente la historia. El hecho en sí de contarla, de dar la oportunidad a este hombre de que diga por qué lo hace, de mostrar sus circunstancias personales, y de que su familia explique por qué lo apoya, no me parece morbo, sino una información imprescindible para formarse una opinión sobre un tema tan complejo. Una información que de otro modo no se puede conseguir porque sólo un enfermo terminal y su familia pueden saben lo que es tomar una decisión así. 

Incluso, me pregunto por qué no mostrar el momento de la muerte serena de un hombre que decidió poner fin a su vida, si se hace con el suficiente rigor y con la suficiente sensibilidad, con honestidad, y por supuesto, con el consentimiento, de él y de su familia; si se toma la muerte como un hecho natural y una consecuencia lógica de la vida huyendo de cualquier atisbo de morbo ¿por qué nos tendría que escandalizar? ¿de qué tenemos miedo? ¿No nos pasan desapercibidas todos los días un montón de imágenes en los informativos de muertes reales mucho más morbosas? ¿Y si protestamos contra esto?

4 comentarios para “Morbo o información”

  1. doctorchandra Dice:

    Efectivamente, parece que la sociedad no aprende ni evoluciona, o no lo quiere hacer. La discusión está al margen de cualquier debate ético sobre la información y lo que mostrar o no, ya que los afectados dieron su consentimiento, es más, me da la impresión que el mostrar el hecho es lo que da sentido a su reivindicación, porque hoy en día lo que no se ve no ha sucedido. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI todavía se cuestione la libertad de decidir sobre tu propia vida? Sé de lo que hablo por experiencia, y aunque cada día pienso que ella podría haber estado conmigo un día más, un mes más, lo que fuera, aparto ese pensamiento egoísta y respeto con reverencia su decisión.

  2. NicoinTokio Dice:

    Ana!!!!

    Feliz 2009… espero que este año entrante se haga realidad tus sueño… que este lleno de alegrias y buenos momentos…

    Tambien espero que nos re.encontremos (más allá de los mundos virtuales) ¿Quizás inTokio, quizás inHispania? jejeejejej

    besos tokiotas

    Nico

  3. Gloria Martin Artigas Dice:

    No creo que haya más razones más allá de la religión para negar a cada uno el derecho a decidir sobre su propia vida. Demos gracias a Dios por el hecho de que vez en cuando los medios ponen el tema sobre la mesay, con ello, la gente va dejando de pensar que el derecho a tener una muerte digna es pecado.

    Un besito

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